Por su parte, los metales industriales también mostraron un buen desempeño.
La plata experimentó un fuerte repunte, impulsado por temores sobre la disponibilidad de oferta.
Los analistas señalan que los inventarios del metal se encuentran en niveles históricamente bajos, lo que eleva el riesgo de desabastecimiento para sectores industriales clave.
El cobre también registró un fuerte avance, reflejando la creciente demanda asociada a la transición energética y al desarrollo de nuevas tecnologías.
En conjunto, los metales siguen siendo vistos como una alternativa de inversión atractiva en un entorno donde las tasas de interés, aunque altas, muestran señales de estabilización.
Estos movimientos contrastan con la caída del oro, demostrando que los inversores están diferenciando entre los distintos tipos de materias primas según sus fundamentos específicos.









