Esta corrección a corto plazo no opaca su desempeño anual, donde acumula una subida del 70,19%.
Este rendimiento excepcional se explica por múltiples factores que han aumentado su atractivo.
Las tensiones geopolíticas, como el conflicto en Ucrania, han incentivado la búsqueda de seguridad.
La inflación, aunque moderada recientemente, ha sido otra preocupación que ha llevado a los inversores a protegerse con oro. Además, la debilidad del dólar estadounidense durante gran parte del año ha hecho que el metal sea más barato para los tenedores de otras divisas. Otro factor clave ha sido la fuerte demanda de los bancos centrales, que han buscado diversificar sus reservas. Finalmente, las expectativas de que la Fed recorte las tasas en 2026 y el bajo rendimiento de los bonos han hecho del oro una alternativa atractiva para la diversificación de carteras a largo plazo.









