A nivel global, el índice que mide al dólar frente a una canasta de monedas se mantuvo estable, pero su debilidad generalizada a lo largo del año ha sido un factor clave para otros activos. Por ejemplo, un dólar débil fue uno de los impulsores que contribuyó a que el oro acumulara una subida del 70,19% en 2025. La caída en los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que se fortalecieron ante una mayor búsqueda de activos refugio, también influyó en el comportamiento de la divisa. Los operadores se mantienen a la espera de las actas de la reunión de la Fed, que podrían dar pistas sobre el futuro de las tasas de interés y, por ende, sobre la dirección del dólar en 2026.