La plata también alcanzó un nuevo máximo, superando los US$75.
El análisis de los factores detrás de este repunte apunta a dos catalizadores principales.
En primer lugar, el atractivo del oro como activo refugio se ha visto fortalecido por las "crecientes tensiones geopolíticas, particularmente en Venezuela, donde Estados Unidos ha bloqueado petroleros mientras aumenta la presión sobre el gobierno del presidente Nicolás Maduro".
Este tipo de eventos aumenta la aversión al riesgo entre los inversores, quienes buscan proteger su capital en activos considerados seguros.
En segundo lugar, el oro se está beneficiando de un importante "flujo hacia fondos cotizados que replican el oro físico". Este mecanismo se traduce en compras directas de metal por parte de los ETFs para respaldar sus acciones, lo que genera una demanda física constante y ha contribuido a acelerar el rally del metal. La combinación de la incertidumbre geopolítica y la fuerte demanda estructural a través de vehículos de inversión ha creado un entorno favorable para que el oro continúe su trayectoria ascendente, consolidando su papel como un pilar en las carteras de inversión.








