Esta dualidad presenta tanto oportunidades como riesgos para los inversionistas.
A nivel global, el consenso de los analistas apunta a un debilitamiento del dólar. Esta perspectiva se basa en la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos aplique recortes en las tasas de interés como medida preventiva ante una moderación del crecimiento. Un dato a corto plazo que parece alinearse con esta visión es la caída del 0,1 % que registró la divisa en la jornada del 23 de diciembre.
Sin embargo, el panorama para Colombia es más complejo. El comportamiento del dólar en el país estará fuertemente influenciado por el factor político, específicamente el resultado de las elecciones presidenciales de 2026. Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Aval Casa de Bolsa, advierte que “si se elige un presidente promercado, el dólar en Colombia podría reaccionar a la baja ante la repatriación de capitales y el aumento de la inversión extranjera”. Por el contrario, un resultado electoral que genere incertidumbre podría presionar la tasa de cambio al alza, desmarcándose de la tendencia global. Esta incertidumbre convierte a la gestión del riesgo cambiario en un elemento crucial para los portafolios de inversión en el país.








