El mercado de criptoactivos muestra signos de una creciente madurez, a pesar de la volatilidad inherente que caracteriza a activos como el bitcóin. Las discusiones para 2026 se centran menos en su legitimidad y más en la integración institucional y el desarrollo de marcos regulatorios que brinden mayor confianza a los inversionistas. La volatilidad sigue siendo una constante, como lo demuestra la caída del 1,02 % del bitcóin para cotizarse en US$86.774,9 en la víspera de Navidad. Sin embargo, el enfoque de la industria ha cambiado. Para 2026, se espera que la discusión sobre la legitimidad de las criptomonedas quede atrás, gracias a la integración institucional del bitcóin y la expansión de los ETF. El foco estará en el fortalecimiento de la regulación en las principales economías. Según Juanita Rodríguez Kattah, Country Manager de Bitso en Colombia, aunque la regulación “puede introducir rigidez, atraerá la confianza de fondos de inversión, venture capital y empresas tradicionales”.
En Colombia, donde el mercado mueve US$44.200 millones, el principal reto es cerrar la brecha regulatoria.
Existe un proyecto de ley en curso que busca garantizar que los exchanges y proveedores de servicios cumplan con estándares de protección, permitiendo a los usuarios operar con mayor tranquilidad. Además, la industria espera avances en la regulación de las ‘stablecoins’, que son cada vez más relevantes para el envío de remesas y pagos internacionales.
En resumenA pesar de la volatilidad persistente del bitcóin, el mercado de criptomonedas avanza hacia una mayor madurez, impulsado por la adopción institucional y la expectativa de una regulación más clara. En Colombia, el desarrollo de un marco legal es clave para proteger a los usuarios y atraer más inversión.