Esta bifurcación en las políticas monetarias es un tema central para los analistas.
En Estados Unidos, a pesar de una economía resistente, los operadores anticipan que la Reserva Federal aplicará “recortes leves en las tasas de interés como parte de una estrategia preventiva” durante 2026. Esta expectativa ha sido un motor clave para el buen desempeño de los mercados de acciones.
En contraste, la situación en Colombia es diferente. El análisis para 2026 sugiere que “el Banco de la República tendría que subir tasas para reconducir la inflación hacia la meta del 3 %”, un movimiento que podría tensionar el crédito y la inversión en el país. La relevancia de este factor es confirmada por la encuesta de Fedesarrollo, donde la política monetaria fue el segundo aspecto más importante para los inversionistas, seleccionado por el 32 % de los analistas, solo por detrás de la política fiscal. Esta divergencia tendrá implicaciones directas en los flujos de capital, el comportamiento del dólar frente al peso colombiano y el atractivo relativo de los activos de renta fija de ambos países, obligando a los inversionistas a navegar un escenario macroeconómico complejo y fragmentado.









