Esta estrategia, si bien busca controlar la inflación, genera un contrapeso al estímulo económico.

En su última reunión de 2025, la junta del Banco de la República decidió mantener la tasa de interés en 9,25 %, completando cinco sesiones consecutivas sin cambios. Durante todo el año, solo se realizó un recorte de 25 puntos básicos, lo que evidencia un ciclo de reducción de tasas mucho más lento de lo esperado por los agentes económicos. El gerente del banco, Leonardo Villar, justificó la decisión en que, aunque la inflación ha cedido, "todavía se mantiene por encima de la meta de largo plazo, lo que obliga a actuar con prudencia".

Esta postura tiene efectos directos: para las empresas, el financiamiento para inversión sigue siendo caro, lo que puede frenar proyectos y contrataciones.

Para los hogares, los créditos de consumo e hipotecarios se mantienen costosos. Acciones & Valores identifica precisamente esta política monetaria como uno de los principales riesgos para el mercado accionario en 2026, por sus posibles impactos sobre la inversión y el crecimiento económico. La cautela del emisor busca anclar las expectativas de inflación, pero al mismo tiempo modera el ritmo de la recuperación económica.