El principal índice de Tokio, el Nikkei, cayó un 1,56 %; el índice de referencia de Shanghái se dejó un 1,11 %; y el Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 1,61 %. La causa principal de estas pérdidas fue la toma de beneficios en el sector tecnológico, ya que los inversores consideran que las valoraciones de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial podrían ser excesivas tras el fuerte rally de los últimos meses. Esta corrección en el sector tecnológico eclipsó otras noticias económicas relevantes en la región. Por ejemplo, el Parlamento japonés aprobó un presupuesto suplementario por valor de más de 100.000 millones de euros, la mayor cifra desde la pandemia, en un esfuerzo por estimular la economía. De manera similar, se espera un gran impulso fiscal en China para apuntalar el crecimiento. Sin embargo, ni siquiera estas expectativas de un mayor gasto gubernamental fueron suficientes para contrarrestar el pesimismo que rodea a las acciones tecnológicas, lo que demuestra la importancia de este sector como motor del sentimiento general del mercado en Asia.