La estabilidad se atribuye a varios factores.

Por un lado, el mercado global sigue asimilando la reciente decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de recortar su tasa de interés. A nivel local, la ausencia de catalizadores económicos relevantes y la presencia de “flujos internos totalmente equilibrados” contribuyeron a mantener el precio lateralizado. Alejandro Guerrero, asociado de divisas de Credicorp Capital, señaló que la zona clave para la divisa sigue siendo la de los $3.800, con un piso técnico de $3.765 y un techo de $3.836. En el panorama internacional, el índice DXY, que mide la fortaleza del dólar frente a otras monedas principales, cerró a la baja en 98,3 puntos, lo que también favoreció la estabilidad en mercados emergentes. Los inversionistas ahora dirigen su atención a la próxima semana, cuando se publicarán en Colombia datos clave como el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE), cifras de desempeño sectorial y, fundamentalmente, la decisión de política monetaria del Banco de la República. Además, se esperan los datos de la balanza cambiaria de noviembre, que incluirán el registro de Inversión Extranjera Directa (IED), un indicador que ha mostrado una caída de más de US$1.700 millones en los primeros diez meses del año.