Esta tendencia positiva se produjo después de una racha bajista caracterizada por la aversión al riesgo. La recuperación fue impulsada en parte por el repunte de activos como el bitcoin, que volvió a cotizar al alza, y por un sentimiento general de mercado más favorable. Los inversores parecen estar descontando los efectos de la alta valoración de algunos activos y reenfocándose en las perspectivas de crecimiento, especialmente en el sector tecnológico. Además, la expectativa de una política monetaria más acomodaticia por parte de la Reserva Federal también contribuye a este entorno positivo para las acciones. Los futuros de los índices también mostraban avances, sugiriendo que el impulso alcista podría continuar en la siguiente sesión, mientras los participantes del mercado esperan nuevos datos económicos para confirmar la solidez de la economía.