Aunque los analistas consideran que la moneda local se mantiene estable dentro de un techo de corto plazo entre 3.800 y 3.820 pesos, la presión bajista es evidente. La principal fuerza detrás de este movimiento es la política monetaria de Estados Unidos; la anticipación de una política más laxa por parte de la Fed reduce el atractivo del dólar como activo de refugio y fomenta la inversión en mercados emergentes.
Los inversores están ajustando sus posiciones antes del anuncio oficial, lo que mantiene al dólar bajo presión.












