Factores como el conflicto en Ucrania, las crecientes fricciones entre Estados Unidos y Venezuela, y la confirmación de la OPEP+ sobre sus niveles de producción, generaron un complejo equilibrio en el mercado. El crudo Brent, de referencia en Europa, se mantuvo en torno a los US$63 el barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) de EE. UU. cotizó cerca de los US$59.
Ambos índices habían avanzado más del 1% en la jornada anterior.
Entre los factores alcistas se encuentra el daño en el Caspian Pipeline Consortium, que conecta Kazajistán con la costa rusa y obligó a detener cargamentos, así como las señales de que Washington podría endurecer las restricciones sobre Venezuela. Además, la OPEP+ reafirmó su plan de mantener estable la producción en el primer trimestre de 2026, evitando aumentos que pudieran generar un exceso de oferta. Sin embargo, estos elementos fueron contrarrestados por un panorama general que sigue siendo bajista a largo plazo, con proyecciones de un exceso de oferta para 2026. Esta dualidad de fuerzas ha mantenido los precios en un rango relativamente acotado, lo que tiene implicaciones directas para economías dependientes del crudo, como la colombiana, al influir en su tasa de cambio y finanzas públicas.













