Este rebote se produce en un contexto de sentimiento mixto.
Por un lado, algunos analistas ven la caída como una corrección necesaria que eliminó el exceso de apalancamiento, preparando el terreno para un ascenso más sostenible. De hecho, hay proyecciones optimistas que apuntan a que vientos macroeconómicos favorables, como la posible flexibilización monetaria de la Reserva Federal de EE.
UU., podrían impulsar a Bitcoin por encima de los 100.000 dólares.
Bitwise y otros analistas sugieren que el activo está actualmente infravalorado en comparación con el oro y la liquidez global.
Por otro lado, la tasa de financiación de Bitcoin se volvió negativa, una señal de sentimiento bajista a corto plazo según CryptoQuant, y algunos inversores, como el CIO de Arca, Jeff Dorman, calificaron la venta de "inexplicada" dado el entorno macroeconómico alcista. El hackeo a la plataforma Yearn Finance también fue citado como un catalizador para la ola de ventas inicial. A pesar del pesimismo de algunos, la recuperación sugiere una fuerte demanda subyacente y la resiliencia del activo digital frente a las liquidaciones masivas.













