El ataque a Yearn Finance activó una nueva oleada de ventas tanto en Bitcoin como en Ethereum, las dos principales criptomonedas del mercado. Después de varios días de tendencia alcista, el mercado ya mostraba signos de debilidad debido a factores macroeconómicos, pero la noticia del hackeo exacerbó la caída. Aunque los artículos no proporcionan detalles específicos sobre el monto sustraído o la naturaleza exacta de la vulnerabilidad explotada, el impacto en el sentimiento del mercado fue inmediato. Los incidentes de seguridad en plataformas DeFi son una preocupación constante para los reguladores y los inversores, ya que pueden provocar pérdidas significativas y erosionar la confianza en la seguridad del ecosistema. En un momento en que el mercado ya se encontraba en una situación de "miedo extremo", según varios indicadores de sentimiento, un evento de este tipo puede actuar como un catalizador para ventas de pánico, especialmente entre los inversores minoristas. La correlación del retroceso de Bitcoin con la noticia del hackeo fue destacada en varios informes, subrayando cómo los eventos específicos del sector pueden amplificar las tendencias macroeconómicas más amplias.