Los precios del petróleo subieron más del 1 %, con el Brent acercándose a los 63,57 dólares por barril y el WTI a 59,76 dólares.
Este impulso se debió a dos factores clave.
Primero, la OPEP y sus aliados (OPEP+) reafirmaron su plan de mantener los recortes de producción de aproximadamente 3,24 millones de barriles diarios durante el primer trimestre del próximo año, adoptando un enfoque cauteloso ante la demanda desigual y un posible exceso de oferta. Segundo, una serie de ataques durante el fin de semana a la infraestructura energética rusa, que interrumpieron las operaciones de exportación en el Mar Negro, generaron nuevas preocupaciones sobre la estabilidad del suministro. Por su parte, el oro también registró ganancias, apreciándose un 0,50 % hasta los 4.275,9 dólares por onza, cotizando cerca de un máximo de seis semanas. El metal precioso se benefició de un dólar estadounidense más débil y de las crecientes expectativas de que la Reserva Federal podría recortar las tasas de interés en su reunión de diciembre, lo que aumenta el atractivo del oro como activo de refugio que no devenga intereses.













