Su flexibilidad le permite absorber choques externos, apreciándose o depreciándose con más fuerza que sus pares latinoamericanos.

Esta tendencia se observó en la reciente ola de debilitamiento del dólar, donde el peso colombiano lideró las apreciaciones. La fortaleza reciente de la moneda local se explica por una combinación de factores: la elevada tasa de interés del Banco de la República (9,25 %), que atrae capital extranjero; la necesidad del gobierno de financiar su gasto, aumentando la oferta de dólares; y un entorno internacional donde la Reserva Federal de EE.

UU. ha reducido sus tasas, haciendo más atractivas las rentabilidades de economías emergentes como Colombia.

Analistas señalan que, si bien la incertidumbre política local impone una prima de riesgo, la tendencia estructural del tipo de cambio está dictada en gran medida por el apetito de riesgo global y los flujos de inversión.