El tipo de cambio en Colombia mostró una marcada volatilidad al iniciar diciembre, con el dólar fortaleciéndose y cerrando por encima de los 3.800 pesos. Este movimiento al alza fue influenciado por factores internos, como la incertidumbre sobre el futuro de la reforma tributaria y expectativas de una inflación persistente que podría limitar los recortes de tasas del Banco de la República. Aunque la jornada del 1 de diciembre mostró un repunte, el contexto más amplio revela que el peso colombiano ha sido una de las monedas más resilientes y reactivas de la región durante 2025.
Su flexibilidad le permite absorber choques externos, apreciándose o depreciándose con más fuerza que sus pares latinoamericanos.
Esta tendencia se observó en la reciente ola de debilitamiento del dólar, donde el peso colombiano lideró las apreciaciones. La fortaleza reciente de la moneda local se explica por una combinación de factores: la elevada tasa de interés del Banco de la República (9,25 %), que atrae capital extranjero; la necesidad del gobierno de financiar su gasto, aumentando la oferta de dólares; y un entorno internacional donde la Reserva Federal de EE.
UU. ha reducido sus tasas, haciendo más atractivas las rentabilidades de economías emergentes como Colombia.
Analistas señalan que, si bien la incertidumbre política local impone una prima de riesgo, la tendencia estructural del tipo de cambio está dictada en gran medida por el apetito de riesgo global y los flujos de inversión.
En resumenEl dólar en Colombia experimentó un alza a principios de diciembre debido a la incertidumbre local, pero la tendencia general de 2025 ha sido de una fuerte volatilidad y resiliencia del peso. La flexibilidad del tipo de cambio, junto con altas tasas de interés locales y un dólar global más débil, ha posicionado al peso como una de las monedas más reactivas de la región.