Goldman Sachs ha emitido una perspectiva notablemente alcista para el oro, proyectando un aumento del 20 % en su precio para el año 2026. Este pronóstico se produce en un momento en que la plata también ha alcanzado su último pico, sugiriendo un impulso generalizado en el sector de los metales preciosos. El repunte del oro se ha producido en paralelo a las crecientes apuestas por una baja de tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Históricamente, un entorno de tasas de interés más bajas tiende a ser favorable para el oro, ya que reduce el costo de oportunidad de mantener un activo que no genera rendimientos. La recuperación de los metales preciosos contrasta con la reciente debilidad observada en el mercado de criptomonedas. Mientras activos como Bitcoin se estancaban cerca de los 91.000 dólares, el oro mostraba fortaleza. Esta divergencia subraya cómo, en momentos de incertidumbre sobre la dirección de los activos de riesgo, los inversores pueden rotar hacia refugios más tradicionales. La combinación de proyecciones favorables de analistas, un contexto macroeconómico propicio y la búsqueda de diversificación por parte de los inversores está creando un viento de cola para el oro y la plata en el mediano plazo.