Esta tendencia está impulsada por la búsqueda de protección patrimonial, mayores oportunidades de crecimiento y la mitigación de riesgos asociados a la volatilidad económica y política local. Estados Unidos se destaca como el destino preferido debido a la estabilidad de su mercado y las oportunidades en sectores clave como tecnología y software, energías renovables, salud, bienes raíces y activos digitales.

Una ventaja competitiva para los colombianos es su cultura crediticia, que les permite acceder a financiamiento hipotecario en EE.

UU. con tasas considerablemente más bajas que en Colombia.

Además del mercado estadounidense, destinos como España, Alemania, Dubái y algunas economías asiáticas y latinoamericanas (Chile, México, Brasil) están ganando atractivo.

El perfil del inversionista colombiano ha evolucionado: ahora es más informado, digitalizado y busca no solo rentabilidad, sino también impacto social y sostenibilidad.

La "dolarización" se menciona como una "realidad", con muchas personas abriendo cuentas en el exterior para proteger su patrimonio.

Esta estrategia de diversificación internacional se ve reforzada por la volatilidad del tipo de cambio. Como se detalla en el análisis del peso colombiano, la fluctuación del dólar tiene un impacto directo en quienes tienen deudas o activos en el exterior, como los beneficiarios de Colfuturo, haciendo crucial la gestión del riesgo cambiario y la búsqueda de estabilidad en mercados más sólidos.