Este repunte está directamente vinculado a las crecientes expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) podría recortar las tasas de interés en el corto plazo.\n\nEl metal precioso, que actúa tradicionalmente como un activo refugio, se vuelve más atractivo en un entorno de tasas de interés más bajas. Cuando los rendimientos de activos como los bonos y los depósitos bancarios disminuyen, el costo de oportunidad de mantener oro, que no genera intereses, se reduce. Los datos recientes de una inflación más moderada en EE.

UU. han reforzado la idea de que la Fed podría flexibilizar su política monetaria para estimular la economía, lo que ha impulsado la demanda de oro. Además de las expectativas sobre la política monetaria, otros factores contribuyen al alza del metal. La incertidumbre económica global, las tensiones geopolíticas y la volatilidad en los mercados de acciones aumentan la demanda de activos considerados seguros. En este contexto, tanto fondos de inversión como bancos centrales han estado incrementando sus compras de oro físico y de ETF relacionados, lo que añade presión alcista al precio. Los analistas estiman que si la Fed confirma un recorte de tasas, el precio del oro podría superar el umbral de los 2.100 dólares por onza. Sin embargo, el mercado permanece atento a futuros datos económicos, ya que un repunte inesperado de la inflación o una recuperación económica más fuerte podrían llevar a una corrección a la baja en el precio del oro.