La libra esterlina reaccionó al alza, apreciándose cerca de un 0,5 % frente al dólar para cotizar en aproximadamente 1,32295 dólares. La principal razón de esta reacción positiva del mercado es la proyección de una “holgura fiscal” de alrededor de 22 mil millones de libras dentro de cinco años, según estimaciones del organismo fiscal independiente. Este margen de maniobra generó confianza en que el país podrá manejar sus finanzas de manera sostenible, reduciendo el riesgo percibido por los inversionistas sobre la deuda soberana. Ruth Gregory, economista de Capital Economics, señaló que las medidas, que probablemente incluyan aumentos de impuestos, “serán recibidas con agrado por los mercados”. Este entorno, sumado al contexto internacional de expectativas de recortes de tasas en Estados Unidos, impulsó los flujos de capital hacia los activos británicos, considerándolos más atractivos y seguros en el corto plazo.