Esta persistencia de la inflación ha generado un debate en la Junta del Banco de la República sobre la trayectoria de las tasas de interés, posponiendo el inicio de un ciclo de recortes. El mayor foco de preocupación es la situación fiscal. El déficit para 2025 se proyecta entre el 6.5 % y el 7.1 % del PIB, una cifra elevada que presiona las finanzas públicas. A esto se suma un desafío monumental para 2026: el vencimiento de cerca de 68 billones de pesos en deuda, el triple de lo habitual.

Esta situación obligará al gobierno a emitir una gran cantidad de TES largos, una medida que los mercados ya están anticipando y ajustando en sus precios. El contexto preelectoral añade una capa adicional de volatilidad e incertidumbre para los inversores.