Su estrategia se basa en la compra de activos tangibles como cobertura ante lo que él percibe como una crisis inminente.

En sus declaraciones más recientes, Kiyosaki elevó su apuesta para el futuro de estos activos, estableciendo un objetivo de 250.000 dólares para Bitcoin y 27.000 dólares para el oro para el año 2026. Afirma que está comprando activamente estos 'activos tangibles' en preparación para una crisis que considera inevitable.

Su optimismo no se limita a Bitcoin y el oro; también prevé un aumento significativo en el valor de la plata y de Ethereum. Esta postura alcista y su estrategia de acumulación contrastan marcadamente con las advertencias bajistas de otros analistas del mercado.

Kiyosaki enmarca su inversión no como una especulación, sino como una medida defensiva necesaria para proteger el patrimonio frente a la inestabilidad económica global que anticipa. Su mensaje a los inversores es claro: acumular activos duros y criptomonedas como un refugio seguro antes de que la crisis se manifieste plenamente.