Este movimiento ha intensificado el debate entre analistas, con pronósticos que van desde un colapso inminente hasta un repunte significativo.

La presión vendedora se atribuye en gran medida a las llamadas ballenas 'OG' (inversores tempranos y de gran volumen), quienes han estado retirando ganancias a lo largo de 2025, generando temores de que el precio pueda caer hasta los 90.000 dólares. Esta tendencia, junto con una aparente huida de inversores estadounidenses, ha alimentado el sentimiento bajista.

El crítico de criptomonedas Peter Schiff calificó al Bitcoin de “ridículamente sobrevalorado” y advirtió sobre un “inminente colapso”.

En la misma línea, la firma de análisis Cryptoquant señaló que una ruptura del promedio de 365 días podría desencadenar una “corrección más profunda”.

Sin embargo, no todas las perspectivas son negativas.

A pesar de la volatilidad, el Bitcoin se negociaba en torno a los 101.987 dólares el 8 de noviembre, mostrando cierta resiliencia. Algunos indicadores técnicos ofrecen una visión optimista; el indicador MVRV sugiere que la corrección podría haber terminado y que el activo “tocó fondo”. De manera similar, el analista Adam Livingston, basándose en el modelo de la “Ley de potencias”, afirmó que el BTC está como un “resorte enrollado” listo para un movimiento alcista. En medio de estas visiones contrapuestas, la firma Santiment destacó una “divergencia importante” entre las ballenas que venden y los inversores minoristas que compran, calificándola como una “clara señal de advertencia” que refleja la profunda incertidumbre del mercado.