Este fortalecimiento se debe a varios factores convergentes.

En primer lugar, los débiles datos del mercado laboral de Estados Unidos, que reflejaron una pérdida de empleos en octubre, han elevado las probabilidades de que la Fed adopte una política monetaria más flexible para estimular la economía. Actualmente, los operadores asignan una probabilidad del 67 % a un recorte de tasas en diciembre. En segundo lugar, el prolongado cierre del gobierno estadounidense ha afectado la disponibilidad de datos económicos oficiales, lo que aumenta la volatilidad y empuja a los inversores hacia activos más seguros. El analista Ross Norman destacó que "los fundamentos del mercado del oro siguen sólidos", señalando también las compras sostenidas por parte de los bancos centrales como un factor de respaldo clave. La fortaleza del oro contrasta con la debilidad del dólar y la volatilidad en los mercados de renta variable. Otros metales preciosos como la plata, el platino y el paladio también registraron avances, beneficiándose del mismo sentimiento de mercado.