Las implicaciones de esta apreciación del peso son mixtas: beneficia a los importadores y a quienes viajan al exterior, pero representa un desafío para la rentabilidad de los exportadores. Los analistas, como Paula Chaves de HFM, advierten que la divisa se acerca a un soporte técnico clave en $3.740, un nivel que podría generar un rebote, y se mantienen cautelosos ante la volatilidad futura.