La apreciación del peso colombiano se atribuye a una confluencia de factores globales y locales. A nivel internacional, se ha observado un mayor apetito por el riesgo y una rotación de portafolios hacia mercados emergentes, en medio de expectativas de una política monetaria menos rígida en las economías desarrolladas. Esto se reflejó en el Índice del dólar (DXY), que mide la fortaleza del billete verde a nivel global, el cual retrocedió. En el ámbito local, los operadores del mercado Set-FX redujeron sus posiciones en dólares, aumentando la presión a la baja sobre la divisa. La cotización de cierre en la bolsa ($3.785) estuvo significativamente por debajo de la Tasa Representativa del Mercado (TRM) oficial del día, fijada en $3.839,47. Esta caída tiene un impacto directo en la economía: beneficia a los importadores al reducir el costo de bienes y materias primas, y alivia la carga para empresas con deudas en dólares. Sin embargo, puede afectar la competitividad de los exportadores. Los analistas señalan que la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de las próximas publicaciones macroeconómicas de Estados Unidos y de la evolución de la política fiscal y monetaria en Colombia.