Este factor interno ha actuado como un ancla, mitigando las presiones alcistas internacionales.

Durante la jornada del miércoles, el dólar en Colombia abrió a la baja en 3.855 pesos, contrastando con el panorama mundial donde el índice DXY, que mide la fortaleza del dólar frente a una canasta de monedas, superó el umbral de los 100 puntos.

Según los analistas, esta divergencia se debe a una "constante presión vendedora por parte del Gobierno".

Esta oferta de dólares proviene de la monetización de las divisas que han ingresado al país como parte de la estrategia de endeudamiento del Ministerio de Hacienda. La venta de estos dólares en el mercado local ha incrementado la oferta y, por lo tanto, ha impedido que la tasa de cambio suba al ritmo de los mercados internacionales.

Mientras tanto, a nivel global, el dólar mantiene un sesgo alcista firme, con analistas proyectando que el DXY podría superar los 103 puntos.

Este contexto demuestra una interesante dinámica donde un factor local de gran peso está aislando temporalmente al peso colombiano de las tendencias globales, una situación que también se ve reflejada en el impulso que la debilidad previa del dólar dio a la bolsa colombiana.