Sin embargo, este optimismo se vio atenuado por una persistente presión vendedora.
Varios informes destacaron que los operadores dudaban de la capacidad de resistencia del alza debido a que la "presión de venta de las ballenas" (grandes tenedores de Bitcoin) resurgió cerca del cierre semanal. Esta dinámica refleja la tensión actual en el mercado: mientras nuevos niveles de precios son alcanzados, la toma de ganancias por parte de los grandes jugadores introduce una volatilidad significativa y genera temores de un posible mercado bajista. La última semana de octubre ya había sentado un precedente, con oscilaciones de hasta 10.000 dólares que llevaron a liquidaciones considerables en el mercado. Esta dualidad entre el optimismo por los nuevos máximos y el temor a una corrección brusca define el sentimiento actual de los inversores, quienes observan con cautela si Bitcoin podrá consolidar sus ganancias o si cederá ante la presión vendedora que amenaza con limitar su avance.













