Esta proyección alcista se fundamenta en varios factores clave.

Saylor destacó en una entrevista que los avances regulatorios positivos en Estados Unidos durante el último año han creado un entorno favorable para el sector de los activos digitales, lo que a su juicio impulsará la adopción y el valor. Su visión a largo plazo es aún más ambiciosa, sugiriendo que Bitcoin podría llegar a valer US$20 millones por unidad con el tiempo. Esta perspectiva es compartida por otros analistas, quienes ven una confluencia de factores macroeconómicos, como la flexibilización de las políticas monetarias por parte de los bancos centrales y una creciente liquidez global, como catalizadores para que Bitcoin rompa su máximo histórico antes de que termine el año en curso. Algunos incluso argumentan que la maduración del mercado y la creciente adopción institucional están estableciendo un piso permanente para el precio de la criptomoneda, sugiriendo que los US$100.000 podrían convertirse en el nuevo nivel base, eliminando la posibilidad de correcciones profundas vistas en ciclos anteriores.