La principal criptomoneda fluctuó notablemente, moviéndose entre un soporte cercano a los 111.000 y 113.000 dólares y una resistencia clave en los 116.000 dólares.

Esta fase de consolidación es interpretada por los analistas como un período de indecisión, directamente vinculado a dos factores externos de gran peso: la reunión de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el estado de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China. Los artículos coinciden en que los operadores se mantienen al margen, esperando una mayor claridad sobre las tasas de interés y el panorama comercial antes de tomar posiciones significativas. La barrera de los 116.000 dólares se ha convertido en un obstáculo técnico importante, y varios analistas sugieren que no se superará hasta que concluya la reunión del FOMC el miércoles y se anuncie un posible acuerdo entre las dos potencias económicas. A pesar de la calma aparente, algunos expertos, como los de la firma 21Shares, ven esta estabilidad como el preludio de un final de año alcista, sugiriendo que el activo podría retomar su tendencia ascendente en el cuarto trimestre. Otros informes señalan un renovado interés por parte de los inversores en “comprar las caídas”, lo que indica una confianza subyacente en el activo a largo plazo. Sin embargo, el sentimiento a corto plazo sigue siendo de cautela, con el mercado de futuros mostrando liquidaciones en posiciones largas durante las caídas de precio.