El optimismo generalizado fue una respuesta directa a las señales de progreso en las negociaciones comerciales entre Washington y Pekín. La región asiática, cuyas economías son altamente dependientes del comercio global, fue la primera en reaccionar con euforia a la posible distensión entre las dos superpotencias.
El índice Nikkei 225 de Japón subió un 2,5 %, alcanzando los 50.512 puntos, su máximo histórico. En Corea del Sur, el índice Kospi avanzó un 2,6 %, superando por primera vez el umbral de los 4.000 puntos, impulsado por las alzas en gigantes tecnológicos como Samsung y SK hynix. Los mercados chinos también se sumaron al rally, con el índice de Shanghái subiendo un 1,2 % y el Hang Seng de Hong Kong un 1,1 %. La confianza de los inversionistas se vio reforzada por la noticia de que los líderes de EE. UU. y China se reunirían en la cumbre de APEC en Corea del Sur para potencialmente sellar un acuerdo.
Esta perspectiva de un pacto que podría pausar los aranceles estadounidenses y flexibilizar los controles de exportación chinos calmó los nervios de los inversionistas, que durante meses han visto las tensiones comerciales como una nube sobre las perspectivas de crecimiento económico global y regional.













