La reacción más notable se vio en el mercado de acciones estadounidense, donde el S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico. Los futuros de Wall Street ya anticipaban una apertura positiva, con alzas del 0,55 % para el Nasdaq y del 0,35 % para el S&P 500. La lógica del mercado es que una inflación controlada le da a la Reserva Federal (Fed) el espacio necesario para reducir las tasas de interés, una medida que estimularía la economía. La Fed ha condicionado explícitamente los recortes a la moderación de la inflación, por lo que el mercado ahora anticipa con mayor probabilidad un recorte en la próxima reunión del banco central. Este optimismo también influyó en los mercados de divisas, como en el caso de Colombia, donde el dólar perdió terreno frente al peso. Incluso el volátil mercado de criptomonedas reaccionó, con un alza inicial en el precio de Bitcoin.

Este evento subraya cómo la política monetaria de EE.

UU. sigue siendo el principal motor del sentimiento inversor a nivel global.