Sin embargo, la perspectiva para el oro no es unánimemente negativa.

Analistas de JPMorgan mantienen una visión optimista sobre el metal, sugiriendo que sus fundamentos siguen siendo sólidos y que su precio "podría duplicarse en tres años a medida que explota su uso como cobertura de acciones". Esta dualidad de perspectivas configura un escenario complejo donde Bitcoin está logrando capturar una parte del capital que tradicionalmente se destinaba al oro, pero el metal precioso aún conserva defensores institucionales que anticipan una revalorización significativa a largo plazo.

La competencia entre el refugio de valor tradicional y su contraparte digital se está convirtiendo en un tema central para los inversores.