La criptomoneda se disparó momentáneamente para luego enfrentar una fuerte resistencia, generando un debate sobre su próxima dirección.

Tras la publicación del dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de EE.

UU., Bitcoin se volvió volátil y se disparó hasta los USD 112.000.

Sin embargo, a diferencia de los mercados bursátiles como el S&P 500 que alcanzaron nuevos máximos históricos, la criptomoneda no logró mantener el impulso. Los analistas identificaron una zona de resistencia significativa entre los USD 112.000 y los USD 116.000, mientras que el nivel de soporte se ubicó en los USD 107.000, desde donde el precio logró rebotar. Esta dinámica es descrita por algunos como una fase de "compresión de precios" que podría desencadenar una "expansión violenta", con proyecciones alcistas que apuntan hacia los USD 120.000.

No obstante, existe una visión contraria y más cautelosa.

El veterano comerciante Peter Brandt advirtió sobre la posible formación de un patrón bajista de "ampliación superior", que podría preceder a una corrección de hasta el 50 %. El sentimiento general del mercado es de expectación, descrito como "la calma antes de una tormenta", lo que sugiere que un movimiento de precios importante es inminente. La dirección de este movimiento dependerá de una combinación de factores técnicos, datos on-chain y el calendario macroeconómico de Estados Unidos.