El pánico se ha apoderado de los inversores, provocando un colapso generalizado. En Asia, el índice Nikkei de Tokio cayó un 1,30%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong se desplomó un 3,4%. En Estados Unidos, el S&P 500 sufrió su mayor caída del año, y los futuros de Wall Street mostraron un comportamiento mixto con tendencia a la baja. Por su parte, los mercados europeos abrieron con resultados mixtos, con Fráncfort perdiendo un 0,34% mientras que Londres y París registraban leves subidas, aunque operando bajo la sombra de la inestabilidad global. Los dos principales catalizadores de esta caída libre son la decisión de la administración estadounidense de imponer aranceles adicionales del 100% a China y la creciente incertidumbre sobre si la Reserva Federal recortará las tasas de interés para evitar una recesión, una medida que los mercados esperan con ansiedad.