Este desplome fue impulsado principalmente por una apreciación del dólar estadounidense y una toma de ganancias generalizada por parte de los inversionistas. Después de haber tocado un máximo histórico de 4.381,21 dólares, el oro experimentó una caída superior al 5%. Durante la jornada del miércoles, el precio al contado cayó un 2,6%, ubicándose en 4.017,29 dólares por onza, y llegó a tocar un mínimo de casi dos semanas en 4.067,31 dólares. Los contratos de futuros en Estados Unidos también retrocedieron un 1,9% hasta los 4.032,80 dólares. Uno de los factores clave detrás de esta corrección fue el fortalecimiento del dólar. El índice DXY, que mide el valor del dólar frente a una canasta de monedas, subió un 0,2% hasta un máximo de una semana, lo que encarece el oro para los tenedores de otras divisas y reduce su atractivo. Adicionalmente, analistas técnicos señalan que el fuerte rally del metal precioso, que acumulaba ganancias del 54% en lo que va del año, lo había llevado a una zona de sobrecompra, motivando a muchos operadores a cerrar sus posiciones para asegurar beneficios. La atención de los mercados está ahora puesta en la publicación del índice de precios al consumo (CPI) de Estados Unidos, un dato clave que podría influir en la próxima decisión de política monetaria de la Reserva Federal. Las expectativas de un posible recorte de tasas de interés siguen latentes, pero la firmeza del dólar ha puesto una presión bajista sobre los activos refugio como el oro.