Esta ruptura de la tregua comercial, motivada por disputas en torno a las tierras raras y la industria automotriz, ha encendido las alarmas sobre la posibilidad de "descarrilar" la economía mundial en 2026. La incertidumbre generada por esta guerra arancelaria se ve agravada por el debate interno en la Reserva Federal de EE.

UU. sobre un posible recorte de tasas para evitar una recesión.

En este contexto de alta volatilidad, los inversionistas buscaron refugio en activos seguros, lo que impulsó los precios de metales como la plata, que avanzó hasta los 51,9 dólares. La situación refleja la fragilidad del equilibrio económico global y cómo las decisiones políticas de las grandes potencias pueden tener un impacto directo y magnificado en los mercados financieros, generando un efecto dominó que afecta a inversionistas en todo el mundo y pone en jaque las proyecciones de crecimiento.