Los mercados bursátiles mundiales sufrieron un severo desplome, arrastrados por la ruptura de la tregua comercial entre Estados Unidos y China y la amenaza de nuevos aranceles. Esta escalada de tensiones generó un ambiente de pánico entre los inversionistas, amenazando la estabilidad económica global. La semana cerró con una caída abrupta en las principales plazas bursátiles después de que la administración estadounidense anunciara su intención de imponer aranceles del 100% a productos chinos. La reacción fue inmediata y contundente: el índice Standard & Poor’s 500 registró su mayor caída del año, mientras que el índice Hang Seng de Hong Kong se desplomó un 3,4%.
Esta ruptura de la tregua comercial, motivada por disputas en torno a las tierras raras y la industria automotriz, ha encendido las alarmas sobre la posibilidad de "descarrilar" la economía mundial en 2026. La incertidumbre generada por esta guerra arancelaria se ve agravada por el debate interno en la Reserva Federal de EE.
UU. sobre un posible recorte de tasas para evitar una recesión.
En este contexto de alta volatilidad, los inversionistas buscaron refugio en activos seguros, lo que impulsó los precios de metales como la plata, que avanzó hasta los 51,9 dólares. La situación refleja la fragilidad del equilibrio económico global y cómo las decisiones políticas de las grandes potencias pueden tener un impacto directo y magnificado en los mercados financieros, generando un efecto dominó que afecta a inversionistas en todo el mundo y pone en jaque las proyecciones de crecimiento.
En resumenLa reanudación de la guerra arancelaria entre EE. UU. y China provocó una caída generalizada en las bolsas mundiales, destacando la vulnerabilidad de los mercados a los shocks geopolíticos. El pánico vendedor y la fuga hacia activos refugio subrayan el temor a una posible recesión global.