Este comportamiento alcista se atribuye a la incertidumbre financiera generalizada, con los mercados pendientes de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China y de las decisiones de política monetaria de los bancos centrales. El apetito por el oro como activo seguro ha sido tan fuerte que algunos analistas advierten sobre la posibilidad de una corrección, lo que podría llevar a una rotación de capital hacia otros activos como el bitcoin. El alza del metal también ha beneficiado a los activos tokenizados respaldados por oro, que ganan tracción en el ecosistema de finanzas digitales.