Esta tendencia bajista se reflejó en las principales referencias internacionales, el Brent y el WTI. Los temores de un mercado sobreabastecido se intensificaron debido a un aumento en los inventarios en Estados Unidos y la aparición del fenómeno conocido como “contango” en los futuros del Brent, que ocurre cuando los precios de los contratos a futuro son más altos que el precio al contado, incentivando el almacenamiento. A esto se suman las persistentes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, que contribuyen a las proyecciones de una menor demanda de energía a nivel global.
En este contexto, la referencia Brent, de Europa, cayó un 0,46 %, negociándose en US$61,01 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en EE. UU., cedió un 0,94 %, ubicándose en US$57 por barril.
Esta caída en los precios del crudo añade una capa de complejidad al panorama económico global, afectando a los países productores y a los mercados energéticos en general.













