Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, junto con la política monetaria de la Reserva Federal de EE. UU. (FED), siguen siendo factores determinantes en la volatilidad y dirección de los precios. La influencia de la geopolítica quedó demostrada cuando los mercados de criptomonedas repuntaron tras el anuncio de una cumbre entre Trump y Xi Jinping el 31 de octubre. La “desescalada de las tensiones” y la posibilidad de un acuerdo comercial fueron vistos como “catalizadores de precios positivos”, lo que indica que el mercado percibe las criptomonedas, en parte, como un activo de riesgo que prospera en entornos de estabilidad. Sin embargo, esta relación es de doble filo, como lo ilustra otro artículo que describe cómo la cancelación de una reunión previa por parte de Trump reavivó la “antigua guerra comercial”, provocando una huida de los inversores hacia activos de refugio seguro como el oro y los bonos del Tesoro. Más allá del comercio, la política de la FED mantiene una “persistente influencia” sobre la volatilidad de Bitcoin, ya que las decisiones sobre tasas de interés y liquidez afectan directamente el apetito por el riesgo a nivel mundial. Algunos analistas, como Crypto Kakarot, argumentan que estas tensiones han sido tan disruptivas que han roto el patrón cíclico tradicional de 4 años de Bitcoin, afirmando que “la inestabilidad geopolítica no ha cancelado el mercado alcista de bitcoin”. Este entorno demuestra que el mercado cripto sigue intrínsecamente conectado al sistema financiero global, reaccionando con fuerza a los vaivenes de las relaciones internacionales y las decisiones de los bancos centrales.