La renovada tensión comercial entre Estados Unidos y China fue uno de los principales catalizadores que llevó a los inversionistas a buscar la seguridad del metal precioso. La cotización del oro experimentó una carrera alcista que lo llevó hasta los 4.376 dólares, con algunas operaciones alcanzando incluso los 4.400 dólares. Este movimiento se vio favorecido por la debilidad del dólar y la caída de los mercados de acciones. Los analistas señalan que la relación entre el precio de Bitcoin y el oro ha alcanzado mínimos históricos, una situación que en el pasado ha precedido a importantes repuntes en el valor de la criptomoneda. Mientras tanto, en el mercado de materias primas, se ha comenzado a hablar de la posibilidad de un nuevo “superciclo”, similar a los de épocas pasadas, impulsado por la fuerte demanda de metales y productos como el café. Sin embargo, el petróleo se mantuvo débil, lo que, paradójicamente, ha ayudado a mantener la inflación global bajo control. La fortaleza del oro y otros metales subraya el nerviosismo de los mercados y la búsqueda de protección frente a la volatilidad geopolítica y económica.