El contexto global fue favorable para la moneda local, marcado por la debilidad del dólar estadounidense a nivel mundial, con el índice DXY consolidado alrededor de los 98 puntos.

Rodrigo Lama, de Global66, señaló que las monedas latinoamericanas tienen espacio para apreciarse en este entorno.

Esta apreciación del peso se produjo a pesar del retroceso en los precios del petróleo, lo que sugiere que los factores externos, como la política monetaria global y el apetito por el riesgo, tuvieron un mayor peso en el comportamiento de la divisa.