Los futuros del Brent avanzaron un 0,4%, hasta US$66,17 por barril, mientras que los del West Texas Intermediate (WTI) ganaron un 0,5%, cotizando en US$58,57.
Este repunte fue una reacción directa al anuncio del presidente Trump de que la India, uno de los mayores importadores de crudo del mundo, había acordado dejar de comprar petróleo ruso. La posibilidad de que la India busque proveedores alternativos generó expectativas de una menor oferta disponible en los próximos meses.
Sin embargo, este optimismo inicial no logró sostenerse.
Las preocupaciones subyacentes sobre la debilidad de la demanda global pesaron más en el ánimo de los inversores. Hacia el mediodía, la tendencia se revirtió y los precios cayeron: el WTI se negociaba en US$57,62 por barril, una caída del 1,12% respecto a la sesión anterior, y el Brent bajaba un 1,18% hasta los US$61,18. Este comportamiento demuestra el conflicto actual en el mercado petrolero, donde las noticias sobre posibles recortes de suministro compiten con el temor a una desaceleración económica global.













