Las compras corporativas se han convertido en un motor clave del mercado, señalando una creciente confianza en estos activos digitales. La acumulación corporativa de Bitcoin está en plena explosión, con un aumento del 40% en el número de empresas públicas que mantienen la criptomoneda en sus balances.

Esta demanda institucional está impulsando el mercado.

En el caso de Ethereum, la tendencia es aún más marcada: un informe señala que el 95% de todas las compras corporativas de ETH ocurrieron durante el tercer trimestre. Un ejemplo concreto es la presunta adquisición de USD 417 millones en ETH por parte de BitMine, lo que elevaría sus tenencias a más del 2,5% del suministro total de Ethereum. Este apetito institucional contrasta con la dinámica de los fondos cotizados (ETF), donde los ETF de Ether registraron entradas por USD 170 millones, mientras que los de Bitcoin sufrieron salidas de USD 104 millones, sugiriendo una diversificación estratégica por parte de los inversores. A pesar de esta fuerte compra institucional, el sentimiento minorista puede ser más volátil.

Las posiciones largas minoristas de Ether superaron el 90%, lo que algunos analistas interpretan como una posible “trampa alcista”, recomendando cautela a pesar de que las instituciones continúan comprando en las caídas.