Este ambiente positivo se extendió a los mercados europeos, donde las acciones registraron leves alzas, acercándose nuevamente a sus máximos históricos.

Los sólidos resultados corporativos ayudaron a compensar las preocupaciones derivadas de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. En Estados Unidos, los futuros de las acciones también subieron, reflejando la expectativa de los inversores por recibir más resultados corporativos positivos y la creciente probabilidad de que la Reserva Federal recorte nuevamente las tasas de interés este mes. La combinación de innovación tecnológica, fortaleza en un sector financiero clave y la perspectiva de una política monetaria más laxa creó un entorno favorable para los activos de riesgo, permitiendo que los principales índices bursátiles avanzaran a pesar de las nubes geopolíticas en el horizonte.