Los mercados bursátiles globales muestran señales de nerviosismo, afectados por una combinación de tensiones geopolíticas, inestabilidad política interna en economías clave y la incertidumbre en torno a la política monetaria. Los principales índices de Asia y Europa han reaccionado negativamente a estos focos de riesgo. En Asia, el mercado japonés fue uno de los más afectados. El índice Nikkei registró una fuerte caída del 2,58 % tras la "ruptura de la coalición de gobierno", un evento que añade una capa de inestabilidad política en una región ya tensa por la disputa comercial entre Estados Unidos y China.
Este conflicto geopolítico sigue siendo un factor de riesgo primordial que golpea a los mercados globales.
En Europa, la atención se centró en Francia, cuya situación política es descrita como "la crisis política más profunda en décadas". Aunque el índice CAC 40 subió puntualmente ante la promesa del primer ministro de suspender una controvertida reforma de pensiones, la fragilidad del gobierno y la existencia de un "Parlamento fracturado" mantienen la incertidumbre.
Estos problemas políticos locales se suman a un telón de fondo macroeconómico complejo. La amenaza de nuevos aranceles entre las dos economías más grandes del mundo y la espera de señales más claras por parte de la Reserva Federal crean un ambiente de cautela. Incluso en Estados Unidos, a la espera del inicio de la temporada de resultados empresariales, el mercado se mantiene condicionado por estos factores externos, con la volatilidad del S&P 500 en mínimos que podrían anticipar un movimiento brusco.
En resumenLa inestabilidad política interna en Japón y Francia, sumada a la persistente guerra comercial entre EE. UU. y China, está creando un ambiente de cautela en las bolsas mundiales. Los índices bursátiles reflejan esta aversión al riesgo, con caídas notables en Asia y una frágil calma en Europa, mientras los inversores navegan un panorama global cada vez más incierto.