Este conflicto geopolítico sigue siendo un factor de riesgo primordial que golpea a los mercados globales.

En Europa, la atención se centró en Francia, cuya situación política es descrita como "la crisis política más profunda en décadas". Aunque el índice CAC 40 subió puntualmente ante la promesa del primer ministro de suspender una controvertida reforma de pensiones, la fragilidad del gobierno y la existencia de un "Parlamento fracturado" mantienen la incertidumbre.

Estos problemas políticos locales se suman a un telón de fondo macroeconómico complejo. La amenaza de nuevos aranceles entre las dos economías más grandes del mundo y la espera de señales más claras por parte de la Reserva Federal crean un ambiente de cautela. Incluso en Estados Unidos, a la espera del inicio de la temporada de resultados empresariales, el mercado se mantiene condicionado por estos factores externos, con la volatilidad del S&P 500 en mínimos que podrían anticipar un movimiento brusco.