Las amenazas de nuevos aranceles por parte de EE. UU. y las represalias de Pekín impactan negativamente en los precios de las materias primas y las bolsas asiáticas.
La disputa comercial escaló tras la amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles del 100 % sobre importaciones chinas y un posible embargo al aceite de cocina. Esta medida fue una respuesta a los nuevos controles de exportación de minerales de tierras raras impuestos por China. Como represalia, Pekín inició una investigación sobre los aranceles portuarios de EE.
UU. y lanzó sus propias sanciones sobre transacciones marítimas.
Este intercambio de hostilidades ha tenido un impacto directo y negativo en los mercados. Los precios del petróleo retrocedieron, anclándose en mínimos de cinco meses, ante el temor de que "una renovada guerra comercial pudiera perjudicar la demanda de petróleo". Los mercados bursátiles asiáticos también sufrieron, con el índice Nikkei de Japón cayendo un 2,58 % en un clima de inestabilidad regional exacerbado por el conflicto.
Los analistas señalan esta disputa como una "doble fuente de riesgo" para la economía estadounidense, junto con la parálisis fiscal interna. La incertidumbre generada por el conflicto está alimentando la aversión al riesgo global y golpeando a los mercados, lo que lleva a los inversores a buscar activos más seguros y a penalizar a aquellos vinculados con el crecimiento económico global.













