Este rally se intensificó recientemente, llevando al metal a superar por primera vez el nivel de los US$4.100. Durante la apertura de una de las jornadas, incluso marcó un pico de US$4.179,70 antes de retroceder ligeramente. Los analistas atribuyen este comportamiento a una combinación de factores clave. En primer lugar, la reanudación de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China ha impulsado a los inversores a buscar seguridad fuera de los activos de riesgo como las acciones. En segundo lugar, las crecientes esperanzas de que la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) recorte las tasas de interés para estimular una economía en desaceleración también han beneficiado al oro, ya que tasas más bajas reducen el costo de oportunidad de mantener un activo que no genera rendimientos. La fuerte demanda se ha reflejado en los fondos de inversión especializados, que según los informes, "brillan como nunca". Además, se ha observado un aumento en la correlación entre el bitcoin y el oro, superando el 0,85, ya que ambos activos atraen a inversores que buscan una reserva de valor estable.