UU., Donald Trump, amenazó con imponer aranceles del 100 % a las importaciones chinas, una medida que reavivó los temores de una escalada en la guerra comercial. Como respuesta, China prometió "luchar hasta el final" y anunció la imposición de un arancel portuario a los buques estadounidenses, coincidiendo con una medida similar de Washington contra las embarcaciones chinas. Este intercambio de medidas proteccionistas tuvo un efecto inmediato y negativo en el sentimiento de los inversores. Las bolsas asiáticas registraron fuertes caídas, con el Nikkei de Tokio perdiendo un 2,58 % y el Hang Seng de Hong Kong un 1,74 %. Los mercados europeos abrieron también con caídas significativas, reflejando la preocupación por el impacto de la disputa en la demanda global. Este entorno de incertidumbre afectó directamente a los precios de las materias primas, como el petróleo, que revirtieron sus ganancias ante el temor de una menor demanda. El mercado de criptomonedas no fue inmune; múltiples informes vincularon directamente la fuerte caída del bitcoin a los 110.000 dólares con las noticias sobre la guerra de aranceles, demostrando la creciente correlación de los activos digitales con los eventos macroeconómicos globales.